La voz de Diego se volvió un poco más tranquila.
—¿Dónde estás ahora?
—Espérenme en la mansión Villareal, no los voy a hacer esperar mucho —respondió Sofía.
Todos estaban ya reunidos. Era claro que Sofía iba a ir, sobre todo para evitar dejar el asiento vacío.
Aun así, esa tarde no estuvo libre. Pasó por la oficina para conversar con la subdirectora sobre nuevos artistas que firmar; su empresa trabajaba sobre todo con celebridades.
—¿No me vas a hacer esperar mucho? ¡Te esperé todo el día, Sofía