Diego no lograba superar a Alejandro en nada. Ni en carisma ni en talento, ni en la forma en que la gente lo miraba.
Esperanza no lo entendía. Tenía posición, dinero y educación. Aun así, Fernando la traicionó. Tampoco comprendía cómo Sofía —que, según ella, no tenía ni renombre ni elegancia— terminó casándose con su hijo. Desde el primer día que Sofía pisó la mansión de los Villareal, le cayó mal.
Pero, con tantos invitados alrededor, Esperanza sabía que no podía perder la compostura. Por muy p