—Está bien.
Sofía ya sabía que él iba a contestar eso.
Pasaron unos segundos en silencio y, como no dijo nada más, preguntó:
—¿Entonces... cuelgo?
De repente, Alejandro habló:
—¿Qué quería Diego de ti?
Ella quedó impactada.
Antes, podía explicar esa desconfianza por la rivalidad de siempre entre los dos.
Pero ahora... empezaba a pensar que había algo más.
¿Celos, tal vez?
Hasta ese momento, entre ellos todo tenía límites muy claros. Si podía resolver algo por su cuenta, Sofía prefería no meterlo