Pero Alejandro no quería que ese cuadro cayera en manos de Diego para que después él se lo diera a Sofía.
Quejarse con Carlos sonaba infantil, pero igual lo hizo.
La pintura quedó en la esquina más alejada de la bodega. No iba a pasar mucho antes de que acumulara polvo y se volviera basura.
Alejandro apartó la mirada en silencio y cerró la puerta de la bodega.
***
Alejandro pasó una semana en un viaje de negocios. Sofía calculó que, desde que él se mudó a su casa, solo había pasado dos días ahí.