Sofía no tenía pensado contar a Sebastián lo que había pasado, solo tenía que encargarse de las cosas ella misma.
Sebastián acababa de llegar en taxi y ahora estaba en el auto de Sofía, sentado en el asiento del conductor.
Ella rodeó el auto y se subió al asiento del copiloto. Cuando miró, notó que la cara de Sebastián se veía un poco extraña.
—¿Qué te pasa?
Sebastián era una persona distante y con una actitud muy arrogante, siempre relajado, muy seguro de sí mismo, y no era fácil de intimidar.