Carmen no conocía demasiado a Alejandro. En las pocas ocasiones en que habían coincidido, casi no habían hablado. En cambio, Sofía era mucho más destacada que ella, así que Alejandro tenía que verla con buenos ojos.
Pero claro, verla con buenos ojos no significaba necesariamente que la quisiera; podía ser simple admiración, o un trato distinto al de los demás. Al fin y al cabo, con esa mirada arrogante y orgullosa, con su posición social y su carácter, eran muchos los que querían acercársele y m