Alejandro se sorprendió.
—¿Eso te preocupa?
Sofía asintió.
—Si soy tu novia, habrá presión social. Claro que puedo aprovechar tu posición y eso trae beneficios, pero también muchos problemas. Tú quizá puedas detener algunos, pero yo también seré un blanco y no siempre podré defenderme. Señor Montoya, ahora tengo mis propios asuntos y lo mejor es mantener un perfil bajo.
Él comprendió.
—Perdón, no lo había considerado.
Ella sonrió.
—Todo se puede conversar.
Él había estado demasiado ansioso. Quer