Joaquín se sintió todavía más inseguro.
Fabio le tendió la mano y se presentó.
—Hola, soy Fabio, el asistente del señor Vargas.
Joaquín reaccionó como si despertara de un sueño y les estrechó la mano a ambos, con una expresión de entusiasmo.
—Mucho gusto, mucho gusto, soy Joaquín, socio de la empresa de videojuegos Dimensiones Infinitas.
Carlos también se levantó y le extendió la mano.
Joaquín, rápido y nervioso, la apretó con firmeza.
—Un honor, señor Vargas.
—No estés tenso —dijo él, con voz t