La defensa de Mateo era de un nivel bastante alto, pero para Sofía no representaba ninguna dificultad. Pensándolo bien, resultaba aterrador.
—¿Tú crees que Mateo se atreverá a molestarnos otra vez? —preguntó Joaquín.
Sebastián no se burló de él, sino que contraatacó.
—¿Y si mi hermana hubiera atacado nuestra empresa? ¿Cómo te sentirías?
—¡Pues me moriría de miedo! Sería como tener una bomba de tiempo, porque contra Sofía las defensas no sirven de nada. Es un ataque desde otra dimensión, sin posi