La luz suave de la tienda brillaba en la cara de Alejandro.
Sofía no podía dejar de pensar que sus facciones en ese momento se veían increíblemente atractivas.
Era un hombre imposible de ignorar.
Sofía parpadeó, algo deslumbrada.
Ella bajó la mirada hacia la luna armada pacientemente, pieza por pieza. Para alguien con una fortuna tan descomunal, ese regalo era casi ridículamente simple. Pero lo que ella percibía era la dedicación y la importancia que Alejandro le había dado.
Si él quisiera, podr