Sofía no se dio cuenta de nada.
En cambio, el corazón de Gabriel se aceleraba.
De repente pensó que ser el modelo personal de Sofía no estaría tan mal.
—No le hagas caso a las tonterías de Camilo —dijo.
—Él es quien siempre me ha estado fastidiando.
—¡Ahí vas otra vez, Gabriel! Desde niño siempre te ha gustado hacerte la víctima —respondió Camilo.
Gabriel se rio y dijo con sarcasmo:
—¿Y tú te atreves a decirme eso?
—Sofía, ¡dinos tú! —dijo Camilo.
Aunque aún recordaba el roce accidental de su pi