Desde el principio, Sofía solo estaba viendo el espectáculo.
Ahora, sin decir nada, se quedó mirando a Camilo.
No tenía nada en contra de los strippers, pero lo que él hacía era obvio: comparar a Gabriel con uno de ellos.
En verdad, no tenía remedio.
Gabriel apretó los dientes.
—¿Qué significa eso?
—Que eres guapo. Si no lo fueras, no podrías ser stripper —contestó Camilo con descaro.
Y, con toda naturalidad, le preguntó a Carter:
—¿Tú no crees lo mismo?
Él, siempre tan rápido para complacer a l