Diego y Gabriel eran amigos de la infancia, ya estaba acostumbrado a su sonrisa, pero en ese momento tenía ganas de tirarle la copa en la cara.
—¿Por qué no tomas?
—No hay nada que celebrar aquí.
—¿En serio? —Gabriel entrecerró los ojos—. ¿No es cierto que siempre quisiste divorciarte? Divorciarte es exactamente lo que querías.
—Lo sé. —Diego apretó los labios hasta formar una línea recta. Sabía que debería estar contento. Honestamente, su estado de ánimo no estaba tan mal, igual que siempre, pe