Después de que Javier y Rodrigo terminaran de hacer sus planes, Javier levantó la vista y se dio cuenta de que Alejandro lo había estado viendo de reojo. Esa mirada estaba tan helada que le dio escalofríos por toda la espalda. No habría escuchado, ¿verdad?
A él ni siquiera le gustaba Sofía, así que, si había escuchado o no, no debería importarle. Solo se podía decir que Alejandro era demasiado posesivo, ¡no dejaba que nadie se llevara a sus secretarias y asistentes! Cuando ya era hora, Sofía baj