Sofía, en su rol como secretaria ejecutiva del presidente de la Corporación Sierra, conocía bastante bien los círculos financieros de Puerto Azul. El videojuego de Sebastián en definitiva tenía potencial, pero el hecho que Gabriel se presentara en persona era algo innecesario.
Si Gabriel había ido, solo podía significar una cosa: este proyecto no lo había descubierto el director de proyectos de Inversiones Frontera por mérito propio. Más bien, Gabriel había dado la orden y el señor Santana solo