Sebastián lo interrumpió con impaciencia. —Sí, sigamos buscando capital y financiamiento.
Joaquín quedó desconcertado. —En realidad, esos diez millones de dólares...
—Sé que esos diez millones son importantes, pero el dinero todavía no es suficiente. —Lo cortó Sebastián con frialdad—. Sofía nos echó una mano enorme, ella no quiere que le pague, pero yo le quiero pagar.
El millón y medio dólares sí le dolían en el bolsillo, podría darle un poco menos, pero no iba a dejarla sin nada.
Sebastián ya