No le hizo la pregunta que tenía en mente.
Al fin y al cabo, su objetivo era usar a Alejandro, y si él estaba dispuesto a cooperar con ella, se sentiría en las nubes.
En cuanto a por qué le había tomado la mano, no era necesario preguntárselo.
Porque había logrado su objetivo.
Y además con un impacto mucho mayor; los hombres tenían esa arrogancia innata, aunque no estén enamorados, no soportan por nada del mundo ver a una mujer con otro hombre. Diego era el ejemplo perfecto de ese tipo de arroga