Ya no había ni rastro de Sofía, pero debía haber visto bien, la conductora era mujer.
Esto tenía mucho sentido, porque Sofía solo tenía ojos y corazón para Diego, no cabía ningún otro hombre.
***
El carro avanzaba tranquilamente, Sofía tenía la mente en blanco.
No podía evitar comparar con sus cumpleaños anteriores, entre más lo pensaba más le dolía.
Después de un buen rato, Sofía habló lentamente: —Faltan veinticinco días.
Carmen pensó que se pondría a llorar, o que se quejaría como una mujer a