—Entonces, que les vaya bien.
La opinión pública en internet era la misma que en la realidad. Sofía no se sorprendió mucho.
Carmen se quedó sin palabras por un largo rato. Por un lado, contenta de que a su amiga no le importara; por otro lado, estaba asqueada por el bastardo.
Sin importar qué, lo más importante era Sofía. Si no quería prestarle atención, entonces no lo haría. Solo podía aguantar su disgusto por el desgraciado y no decir más.
Después de conversar un poco más, las dos colgaron. El