Capítulo 18: Un ángel en agonía.
La habitación permanece tan oscura que ya no sé si mantengo los ojos abiertos o cerrados, ya ni siquiera las pesadillas son certeza de estar durmiendo, porque incluso despierto llegan a mí las imágenes de ella.
Siempre la veo de la mano de ese otro hombre, al que ella eligió rompiendo mi corazón en miles de pedazos. Ese beso llega una y otra vez para atormentarme y recordarme que ya no soy nada en este mundo. Escapé de mis padres para que no vieran en lo que me he convertido, un despojo de homb