Ardiendo en ti. Capítulo 2: Chico del monstruo entre las piernas
Me aplico un poco de perfume, uno ideal para llamar la atención de las chicas. Me veo al espejo y sonrío, pero no llega hasta los ojos, porque me sigo preguntando si encontraré alguna vez una mujer que me ame, sin necesidad de sexo de por medio.
—Algún día, Agustín. Por ahora, hay que disfrutar antes de que nos cacen.
Alex me envía un mensaje diciendo que espera por mí, tengo la fortuna de ir con él a todos lados, darme mis gustitos y beber un poquito, aprovechando que siempre él es el conducto