Capítulo cuarenta y cuatro. ¡Voy a matarlo!
¡Voy a matarlo!
Hope se miró al espejo, se preparó mentalmente para lo que venía. Tendría a Blake todo el día en su oficina. Estar encerrada con el hombre que le hacía sentir mariposas de nuevo en el vientre no era cosa fácil, sin contar con lo ocurrido en la cena la noche anterior. Lo más probable era que el humor de Blake fuera tan cálido como el Grinch.
Hope salió de la habitación y buscó a Matthew en su habitación, sin embargo, lo único que encontró fue una cama pulcramente tendida y ni un