Isaac no estaba muy seguro de tener el valor de enfrentar el pasado, no era cobardía, pero ser hombre no lo exoneraba de los sentimientos, era humano y el miedo se había convertido en su única compañía por muchos días. Muchos meses en los que únicamente deseó morir cada segundo del día. Sin embargo, ahora tenía la oportunidad de poner fin a aquella organización, si el destino quería que tuviese suerte ese fin de semana cerraría las puertas del pasado para siempre y que mejor que haciéndose just