Capítulo 58. Catalizadores
Valentina y Pierre entre copa y copa fueron aplacando sus penas, ahora mismo para ellos el amor era tóxico y dañino, así que la conversación se mantuvo en las metas.
—El sueño de todo chef es abrir su primer restaurante, pues lo demás parte de allí, yo tengo experiencia, pero reconozco que me quedé más que del tiempo necesario en el Välsmakande.
— ¿Por qué lo hiciste?
Pierre sonrió al ver los ojos almendrados y curiosos de Valentina, jamás conoció una chica que escuchara con tanta atención.