Capítulo 51. Imágenes que no abandonan nuestra mente
Joseph está completamente aturdido, su visión es más que borrosa, el cuerpo le duele como nunca, en sus oídos hay un pitido y está en el suelo de nuevo, está vez no cree poder levantarse.
— ¡Joe!... ¡¿dónde estás?!
— ¡Diego, esto se va a volver nada en cuestión de segundos! —le reclamó Alessandro a su hermano menor.
—Debo encontrar a Joe.
—Maldición Diego, si no responde es que está muerto, tienes una hija pequeña, muchos te necesitan.
—Él también tiene una hija pequeña, no me iré sin él.
—Mald