Capítulo 41. Retos laborales
Joseph sintió que su corazón se saltó un latido, apretó los puños y su ceño fruncido solo le causa gracia a su hermano menor que ríe batiendo palmas.
—Ahora estás muy molesto ¿cierto? Corriste a comprarte una esposa y resulta que el amor de tu vida estaba disponible.
—No solo te irás de mi oficina —Joseph acentuó el “mi oficina” con eso hería más a su hermano—. Te irás del edificio, no trabajarás más aquí.
—No puedes botarme del grupo empresarial —Alfredo se sentó muy cómodo en la silla frente