Capítulo 14. Entre la espada y la pared
Paola estaba muerta de miedo, Joseph apretó su mano y ella lo miró, sintiéndose apoyada, puso la otra mano de ella encima de la mano de él, suplicándole en silencio .
— ¿Paola? El agente te habla, te pregunta si tienes idea de quién te señaló en Venezuela.
Claro que Paola había escuchado y entendido, pero sabía que no podía delatar a Wilmer, al menos no aún.
— ¡No! —Paola negó enérgicamente con la cabeza y miró al agente de Interpol—. Perdón, estoy nerviosa…
—Cómo comprenderá mi