Relata Eva:
Nunca me había considerado una buena persona, pues reconocía mis defectos, he sido una mujer llena de soberbia, avariciosa, envidiosa, con muy mal carácter, llena de pecados, pero en mi vida, no había experimentado el pecado de la lujuria… Por lo menos, no de la forma tan intensa como me la hacía sentir Lucas.
— ¿Qué no me amas? — Me susurró en el rostro, haciéndome estremecer al sentir su enorme bulto, mientras mis brazos rodeaban su cuello y mis piernas rodeaban su cintura.
— N