Mundo ficciónIniciar sesiónCuando crucé la puerta, solo se escuchaban sollozos y llantos por doquier. Me metí en el despacho, me hice una bolita en el sofá y me concentré en mi respiración, como si tuviera que recordarme cómo respirar. Sentí enormes deseos de llorar, podía sentir las lágrimas agolparse dentro de mí, y el nudo en la garganta listo para estallar, pero no pude hacerlo. Temía que si empezaba ya nunca podría parar. Me vino a







