Mundo ficciónIniciar sesiónUnas fuertes manos me agarraron por los bíceps, y me pusieron de pie, luego me giró y me llevó hasta su pecho, me abracé a él, y escondí mi cara entre sus hombros, no sabía bien si estaba alucinando o si realmente era Dante quien me sujetaba. Quizás mi mente lo imaginó para mí, porque lo necesitaba en ese momento. Entonces escuché su voz. Y comencé a llorar, las lágrimas salían de mí a mar







