En la tarde y después del trabajo, me levanté de mi silla y agarré mi bolso, pero cuando me disponía a ir a los ascensores, Liam salió de su oficina en ese momento, acercándose a donde yo estaba sonriendo.
—Ya que todo nos va tan bien gracias a ti, ¿qué tal si salimos a tomar algo? —Conozco un lugar que es mágico para celebraciones—, me dijo.
—Lo siento, no puedo, Liam, conocí a Eunice esta tarde en mi casa—, respondí.
—¿Eunice? ¿No te dijo que tiene una reunión en Gerardent en quince minutos?