Cuando regresé a donde estaba Gerard con mi hija, su hermano y la prometida, noté la forma en que mi esposo me miraba, me senté en la silla a su lado, sentando a mi hija en mi regazo. Gerard estuvo muy callado y con el ceño fruncido hasta que su hermano y su prometida se fueron. En la noche y después de que mi hija ya estaba durmiendo, me dirigí al dormitorio, mientras Gerard se quedaba en la sala, tomando un vaso de whisky, entré al baño a quitarme la ropa y darme una ducha, cuando terminé me