Escucho voces, pero aún las oigo lejanas. Cuando abro mis ojos, me doy cuenta de que estoy en la habitación de Max, con una camisa de él. De nuevo se escuchan las voces, y me doy cuenta de que mi padre está aquí.
- Quiero verla, Max.
- Ella ahora está dormida; ayer estaba bastante alterada.
- Pobre de mi pequeña - sonrío, ya que hace mucho no me llamaba así - ¿Ya sabes quién lo hizo?
- Sí, Julieta, una mujer que quiere acabar conmigo.
- ¿Y cómo lo sabes?
- Dejó una nota en la casa de Lía explica