Máximo Bulton
Cuando Lia cae desmayada en mis brazos, siento cómo mi corazón comienza a latir rápidamente al pensar que algo le ha pasado.
—¡Ayuda! Necesito un médico —el señor Muller entra y, al ver la situación, se arrodilla y toca la mano de Lia.
—¿Qué le pasó?
—Se desmayó, no sé por qué —él fija su mirada en el estómago de Lia y parece preocupado.
—Hay que llevarla a un hospital ahora —asiento y levanto a Lia, pero para mi mala suerte, encuentro a Sonia y esta me mira con ganas de matarme.
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