3. Paquete sorpresa

Fran termino pronto de arreglarse, estaba entusiasmado de poder ir con su amigo, yo, por el contrario, me he tardado un poco más, lo que ha causado a un Fran desesperado, pero ahora si decidí ponerme guapa.

Al final me he puesto el conjunto que mi madre saco por la mañana, es un conjunto sexy color amarillo, que además de ser mi color favorito hace que mi piel morena luzca atractiva, es una falda short que queda una mano arriba de las rodillas, no es corta pero tampoco larga, la falda es a la cintura, lo que hace que mi cuerpo se vea curvy, tiene en conjunto un crop top de cuello, sin mangas color verde olivo a juego y un blazer del mismo color de la falda.

Me he arreglado el cabello resaltando mis chinos, y mi maquillaje ha sido suave, solo resaltan mis labios en un rojo borgoña. Y para complementar mi outfit me calzo mis botas favoritas, color blanco, tacón grueso hasta los tobillos, estoy lista, solo me daré un último visto bueno en el espejo.

- ¡Que hermosa me veo! - digo en voz alta al verme al espejo, sin duda he quedado fenomenal. En ese momento Fran abre la puerta de mi habitación, seguramente para apresurarme, ya que son las 3:50 pm.

- ¿Ya? - pregunta con fastidio 

- ¡YA! - digo sonriéndole al amargadito - ¿Y? ¿¡Como me veo!?- pregunto emocionada, el solo se queda viéndome, como analizando algo que no entiendo 

- ¿A dónde vas a ir?

- A ningún lado - Esa mirada, no me cree - solo ire a dejarte, luego por un paquete y de regreso a la casa

- ¿Y para eso te arreglas tanto? - no puedo si no solo revirarle los ojos ¿Quién los entiende? Que, si me arreglo que por que me arreglo, que, si no me arreglo, que por qué no me arreglo, me van a volver loca, por eso luego los ignoro a todos, ya, sin duda Fran bajo mis ánimos. - Pero no te enojes Niki, te ves bonita hermana - vaya ha notado mi molestia - Es solo que nunca te arreglas, solo cuando sales con tus amigos, pero ¡fiuf, fiuf! ¡Estás espectacular hermana! - dice orgulloso, lo que hace que me ría

- ¡Gracias Fran! Tú también estas guapísimo - digo guiñándole un ojo. 

- Lo sé - dice seguro. Arrogante el monstro de la casa, vaya caso. - Niki...- dice dudoso de decirme lo que piensa, mientras yo tomo mi bolso para ya irnos.

- Dime enano

- Nada de citas he - dice muy serio y amenazante - No sin antes presentarme al susodicho - Me carcajeo sin más, ¿Pero a este que mosca le ha picado? ¿Y esos celos de que van? 

- ¡Fran! ¿Estas celoso? - pregunto divertida, por lo que él solo niega con la cabeza en modo de no entenderme.

- Le prometí a Benjamín que te cuidaría - dice muy serio. Solo escuchar el nombre de Benjamín me pone melancólica, no puedo más que solo extrañarlo horrores, tengo que hacer un esfuerzo sobre natural para no romperme a llorar enfrente de mi hermano pequeño - lo siento, no quería que te pusieras triste - dice mi pequeño Fran apenado.

- Oh, no corazón, no te preocupes, está bien - digo sonriéndole tierna - te prometo que lo conocerás si llego a salir con alguien ¿Vale?, ahora vámonos - digo saliendo de mi habitación.

- Vale - dice y me abraza, ¡Ah como amo a este enano! 

He dejado a Fran en casa de su amigo y le he dicho que pasare por el a las siete en punto, asi al menos podre ir al cine a ver una película, ya saben una cita conmigo, que valga la pena la arreglada. 

Faltan veinte minutos para las cinco y estoy preocupada, ya que el tráfico hace que sea más lento el camino y mi madre hizo mucho énfasis en que estuviera puntual, espero que el muchacho de la paquetería me espere, lo malo es que mi madre no me dio referencias del muchacho, ni siquiera su teléfono, ¿Cómo voy a saber quién es? Ella ha dicho que el muchacho sabe de mí, asi que tendré que conformarme con ello.

Sin poder evitarlo mi cabeza no ha podido sacar a Benjamín de mis pensamientos desde que lo menciono Fran. Ahora se preguntarán quien es Benjamín, pues bien, les platicare un poco mi historia familiar para que entiendan el circulo.

Yo solía tener un hermano gemelo, el cual murió de una isquemia en el corazón cuando teníamos nueve años, está claro que lo recuerdo, era parte de mí y yo de él, digo, no es como que nos leyéramos la mente o cosas que se inventan sobre los gemelos, pero si teníamos una conexión especial, éramos inseparables y muy traviesos.

Después de su muerte, quede destruida, Nicolás era mi todo, tenía a mi hermana Helen, pero con ella pues no era lo mismo, es más pequeña que yo y la relaciona es distinta. Creo que es más que obvio decirles que estuve deprimida por muchos años, fui a innumerables psicólogos y me daban medicamentos para la depresión, no logre sentir un ápice de felicidad en mi ser, me había vuelto una niña muy amargada y solitaria, los niños del colegio me hacían bullying pero los ignoraba, la adolescencia no ayudo mucho. 

Está de más decirles que mis padres temían tanto que yo muriera también, que después de que Nicolás muriera, se la pasaban llevándome a médicos y haciéndome estudios, si bien la enfermedad de mi hermano fue algo repentino, ya que desde que nacimos aparentemente estábamos sanos, ya que, al ser gemelos, casi siempre son embarazos de riesgo. Cuando los médicos les informaron a mis padres la situación de mi hermano, ya era demasiado tarde para hacer algo, estaba muy avanzada la enfermedad, mis padres intentaron de todo, pero al final sucedió lo que más se temía. 

Tres años después de la muerte de Nicolás, mis papas recibieron una llamada de urgencia. Mi mamá tenía una mejor amiga que se llamaba Andrea, la cual no tenía ningún familiar, mi madre era todo para ella, pero un dia simplemente perdieron contacto por la pareja que tenía Andrea. Ese día mi madre tuvo que viajar por cinco horas hasta llegar a un pequeño pueblo. 

Andrea murió instantáneamente en un accidente y había dejado el nombre de mi madre como la tutora legal de su hijo en caso de ella morir, ya que era madre soltera, Benjamín tenía mi edad y nos decíamos almas gemelas, ya que el cumplía años un día después que el mío.

Benjamín nunca conoció a su padre, ya que el muy canalla dejo a su mamá cuando esta quedó embarazada, el siempre recuerda a su madre con mucho cariño y sin duda dejo a un gran hombre, en pocas palabras él es una persona extraordinaria, fue lo que necesitaba en mi vida después de Nicolás, claro que al principio nos costó a todos adaptarnos, ya que sin duda mis padres lo acogieron como un hijo más, él y yo nos volvimos cómplices, hermanos y mejores amigos. 

Deje de sentirme deprimida, y no es que haya olvidado a mi gemelo, es simplemente que Benjamín me comprendía y juntos nos ayudábamos en lo bueno y en lo malo. Hablar de él me pone triste porque el decidió unirse a la Marina y no es como que pueda enviarle cartas a mitad del océano sin saber su localización, claro que no siempre es así, pero lo último que me conto es que tendría que partir en una misión y no he sabido nada de él desde hace un año, me he temido lo peor, sin duda perder a mi otra alma gemela me pesa más que antes, no sé si lograría soportarlo.

Cómo dije, hablar de él me pone melancólica en todos los aspectos de mi ser, es por ello que mi familia evita hablar del tema o mencionarlo cuando estoy con ellos, digo, ¿¡Un año entero sin saber nada de él!? ¿Cómo pretenden que me sienta si llevamos 11 años siendo uña y mugre? Justamente mañana se cumple un año desde que me llamo para avisarme que iría a una misión y estaría incomunicado.

Eso me hace perder los nervios, estoy a nada de pedirle a mis padres que contraten a algún detective para que sepa de su paradero, porque, aunque no lo demuestro, pensar en él me pone de nervios y me comienza una ansiedad tremenda, es por ello que solo pienso en el cuándo estoy sola, deseando que este bien y vuelva pronto. 

En fin, estoy llegando al aeropuerto y trato de borrar todo rastro de Benjamín de mis pensamientos, ¿Qué pensara el chico del paquete si me ve con lágrimas?, otra vergüenza más en un solo día no es posible para mi alma. 

Me acerco a la puerta de llegada y pongo las intermitentes, realmente no se si bajar del auto, aunque considero que será lo mejor, ya que si trae un paquete me vere muy floja si no lo recibo en mis manos, he llegado justamente un minuto antes de las cinco, misión cumplida, ahora solo tengo que esperar al muchacho del cual no estoy enterada como es o con que paquetería llegara, esto es muy extraño ¿Es posible llegar por un paquete al aeropuerto?, le enviare un mensaje a mi mamá.

Nicola [5:02pm]: Mamá, ya estoy en el aeropuerto, ¿Qué empresa de paquetería me va a entregar el paquete?, No me lo has mencionado antes de irte, además si conoces al muchacho que lo entregara porque no me has dicho como es el para minimo saber a quién debo de dirigirme.

Mi molestia es palpable y mi mamá no me contesta, estoy absorta en el celular "haciendo tiempo" en lo que el muchacho llega a mí porque no tengo idea de quien pueda ser. 

En ese instante siento que alguien me mira, pero hago caso omiso ya que sé que hoy estoy guapísima, eso o un policía está viéndome para ponerme una multa por quedarme estacionada en un lugar de subir y bajar

- Señorita, ¿si sabe que no tiene permitido estacionarse aquí por más de cinco minutos? - dice una voz masculina cerca de mí. 

¡Esa voz!, la reconocería en cualquier lugar, es Benjamín, mi Benji. El corazón me late al millón, porque mil no es suficiente, levanto la vista y ahi esta, con su traje de la Marina, ¡No me lo puedo creer! ¡Está aquí!

Salgo corriendo y me abalanzo sobre él, que ya tiene los brazos abiertos para mí, colgándome en su cuello y cruzando mis piernas en su cadera, no lo quiero soltar nunca, ¡Nunca más!, sin poder evitarlo comienzo a llorar enterrando mi cabeza en su hombro, sin duda estoy dando el espectáculo de mi vida, el me abraza fuertemente y llora junto conmigo. Definitivamente, no quiero soltarlo. 

- ¡Mi Benji! - Es lo único que atino a decir moqueando a lagrima suelta - ¡Me has hecho tanta falta! 

- ¡Niki de mi alma! - dice el apretándome más - Y tú a mí, no ha habido día en el que no te piense y sienta que estas preocupada por mí y no tenga forma de comunicarme contigo. ¡Lo siento!, siento tanto no haberte podido hablar. - levanto mi rostro para verlo, esos bonitos ojos color miel que tanto extrañaba, sonrió abiertamente, aunque sigo llorando sin poder contenerme, lo beso por todo el rostro, en este momento estoy tan feliz, que no puedo contenerme de llorar, todas mis emociones están a flote. - Venga corazón, ya no llores. - dice mientras yo comienzo a ponerme en píe, digo, no es que sea una muchacha obesa, pero vamos, tampoco peso tres kilos. 

- ¡Sigo sin creerme que estas aquí!, - digo sosteniendo su rostro con mis manos, no quiero dejar de verlo nunca más, y el solo me dedica la sonrisa más bonita, esa que tanto me gusta y me hace sentir segura y que todo está bien. - ¡Mi corazón no sabe cómo sentirse! - él se ríe de lo que digo sin entender de que hablo.

- ¿¡Cómo no sabe cómo sentirse!? - pregunta divertido y extrañado, ¿acaso la respuesta era obvia?

- Pues si - comienzo a decir bajito solo para que el me escuche - estamos haciendo toda una escena, me está dando vergüenza, pero aparte me siento melancólica, dolida, feliz, emocionada, en fin, ya sabes, puedo experimentar todas las emociones en milisegundos. - digo con chulería. Benjamín se carcajea de lo que digo, lo sé, soy todo un caso. 

- ¡Ay hermana, eres todo un caso! Eso y que tienes ahora todo el rímel corrido por todo el rostro - dice viéndome con pena.

- ¡Ay no! - digo abriendo mis ojos como platos, para después taparme el rostro con ambas manos- que vergüenza ¿tenías que añadir más emociones a mi lista? ¡VAMONOS! - ordeno a punto de colapsar de vergüenza.

Si, sin duda ha sido el espectáculo del año en el aeropuerto. La gente se nos quedaba mirando enternecidos como si fuéramos una pareja que no se ha visto en años, solo les falto aplaudirnos como en las películas, en las que todos están expectantes para que se digan te amo y se besen apasionadamente. 

Si, bueno, eso nunca iba a suceder. 

Lo cierto es que Benjamín y yo no nos parecemos en nada, ya sé que no somos hermanos de sangre, pero venga, ni el color de cabello tenemos similar. Él es rubio mientras yo soy castaña, él tiene los ojos color miel, mientras yo los tengo café obscuro, yo soy morena, mientras él tiene la piel muy blanca, él tiene trasero y yo no, esto era algo que debía resaltar. Obviamente por estar en la marina está muy marcado y musculoso, mientras que yo, bueno, lo mío son los brownies, no el gym, él tiene la nariz perfilada, mientras yo la tengo pequeña y un poco chata, en altura él es treinta y cinco centímetros más alto que yo, si lo sé, muy alto, que más les puedo decir, oh, él tiene los labios muy delgados mientras yo los tengo carnosos, él tiene cejas y pestañas pobladas, mientras que bueno, yo carezco de ellas, bueno, tengo poquita ceja y mis pestañas son muy pequeñas.

En fin, tendré que reclamarle a mi madre por no haberme anticipado de este paquete sorpresa, sin duda ha sido lo mejor de mi día y seguramente de mi mes. Mis planes de ir al cine se cancelan, pues él me ha dicho que el viaje ha sido muy largo y se siente cansado, por lo que optamos por ir a la casa, alguna película veremos en la sala y pediremos nuestra pizza favorita como lo solíamos hacer. El camino a casa es tranquilo y el me platica todas sus aventuras y como es que le pidió a mamá que su llegada fuera una sorpresa para todos, me imagino lo difícil que fue para ella guardarse este secreto, ahora entiendo su emoción.

¡Qué bonito es tenerlo en casa! Me siento la mujer más feliz, plena y afortunada, lo extrañaba muchísimo. 

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