Recuerdo amargos del ayer
Tome mi bolso tembloroso intentando salir de aquella misión, todo me sofocaba, y solo sentía vergüenza, mi celular empezó a vibrar. Rebusque en la bolsa y al tomar mi teléfono vi que tenía muchas llamadas de mi madre, confusa y bajo la lluvia, la llamé con rapidez, tenía un muy mal presentimiento y mis sospechas no fueron mal infundadas.
—Susana... Susana... —Sollozo mi madre.
—¿¡Mamá que pasa!? ¿Por qué lloras? ¿Qué pasa...?
—Susana, tu hermana... ella... ella...