Tu dulce miel
Entre besos morbosos nos dirigimos con torpeza hacia el auto, mientras las micro sonrisas y los jadeos sobre la boca, las miradas sibilinas de Ismael y sus dedos acariciando mis labios con lesividad. Sin darnos cuenta nos topamos con el capo del auto cayendo sobre él, Ismael ávido de mi piel, beso mi cuello hasta llegar a mis pechos, que poco a poco apartaba la tela que los cubría.
—¿Cómo lo logras? —indico abstraído mirándome con la respiración acelerada.
—¿El qué? —sonrió con