Cap. 72 Nada de cuidado

Al abrir mis ojos solo veo una luz blanca; no sé dónde estoy, no escucho nada, solo veo esa luz blanca. ¿Será que me morí? No, eso no puede pasar, no así, no, Dios, no me puedes hacer esto, necesito estar bien para mi hijo.

—Amalia, ¿estás bien? Respóndeme —pero su voz, esa voz que me acelera el corazón, está hablándome, así que intento enderezarme y lo veo.

—Rohan, ¿qué pasó?

—Tranquila, no te levantes, debes descansar.

—¿Dónde estoy? ¿Qué me paso?

—Estás en la clínica, tranquila, ya viene el doctor para que nos indique por qué fue que te desmayaste.

—¿Y Carlo?

—No sé, yo al verte caer corrí, te tomé en brazos y Sali de ahí contigo directo aquí.

Está diciéndome cuando entra un médico y una enfermera con unos documentos en sus manos.

—Bien, doctor, dígame, ¿qué tiene? —¿Por qué el desmayo? —Rohan se pone de pie y se pone casi frente al médico para interrogarlo con desesperación.

—Tranquilo, cálmese, no es para alarmarse, nada de cuidado.

—¿Que me calme y que no es para alarmarse? Doct
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