Cap. 13 Una humillación más.
Al amanecer todo parece volver a la normalidad, yo hago mis labores como buena ama de casa que soy, atendiendo a mi hijo y a la maravilla de esposo que tengo. Él se ve más relajado al ver que yo estoy como siempre atenta y, al parecer, a sus pies.
Espero que así lo siga pensando y se olvide de volver a su sacrificio, porque yo, si no podría someterme a eso, terminaría gritándole tal vez lo que merece la cara.
—La fecha de aniversario de la empresa está cercana, ¿ya hay quien se esté encargando