Por Pupy
Miré a Grace, como si fuera una completa extraña, o como si fuera la culpable de todas mis carencias.
La miré, sí, pero también miraba detrás de ella, miraba como Emma giraba.
Miraba como el castillo que pretendía construir, caía a mis pies, como si estuviera hecho de cartón.
¡Y no!
¡Juro que era sólido!
Los cimientos eran férreos y profundos.
-¡Emma!
La llamé, desesperado.
-¡Emma!
Nada de nada.
Pasé por delante de Grace.
-¡Emma, vení!
La vi alejarse por el pasillo, el ascensor todavía