Mariana se había puesto muy nerviosa:
—Nacho, ¿qué hacemos ahora? ¿Dónde está mi hermana? ¿Quién se la llevó? ¿Por qué alguien haría esto, qué es lo que quieren?
—Cálmate, cálmate. —Nacho trató de tranquilizarla. —Ahora, solo esa persona puede salvar a la patrona.
Mariana abrió mucho los ojos, mirándolo confundida, sin entender a quién se refería.
Nacho miró la puerta cerrada y rápidamente se llevó a Mariana en el auto, abandonando Armonía Urbana y dirigiéndose directamente hacia el emblemático