De repente, la voz de Mariana sonó muy tensa:
—Nacho, nos están siguiendo los paparazzis.
—Sí, me di cuenta cuando doblamos la esquina, ese auto pequeño nos ha estado siguiendo todo el camino.
Mariana recién se dio cuenta de que Nacho había dado un gran rodeo, este lugar estaba muy lejos de la comunidad donde ella vivía.
—Nacho, creo que sé qué paparazzi son, son muy persistentes. Ve hacia la Ciudad Sin Dormir, ahora es cuando la vida nocturna está en su apogeo, habrá muchos puestos callejeros