—Déjame decirte algo, no me mires así. Le regalaste un huevo a la señorita Soto, ¡qué gran regalo! Como dice el refrán, la gratitud debe ser devuelta con generosidad. Nuestro señor Andrés dijo que te lo devolvería mil veces más, pero... ese huevo estaba un poco desperdiciado, así que... decidimos usarlo, un huevo podrido, también conocido como un mal huevo.
Al escuchar estas palabras de Damián, la expresión de la mujer cambió instantáneamente.
Inmediatamente comenzó a gritar:
—¿Qué planeas hac