Después, sus labios se curvaron ligeramente mientras pronunciaba unas pocas palabras lentamente:
—¿Fingir ser digno de lástima?
Sonrió irónicamente, levantó los labios y subió las escaleras...
Damián miró en dirección al segundo piso, sacudiendo la cabeza y murmurando:
—Ah... el amor, el amor...
...
Cuando Selene se despertó, ya era de noche.
Había tenido un sueño en el que volvía a su luna de miel, esperando sola las auroras boreales, pero él no aparecía.
Selene sintió cierta pesadez, se frot