Mundo de ficçãoIniciar sessãoSalimos a toda velocidad en el Avenger, mientras nos carcajeábamos a más no poder.
A Aitor se le salían las lágrimas de tanto reírse y hacía todo un esfuerzo por mantener en línea recta el auto. Yo me agarraba con fuerza el estómago, tratando de controlar el dolor que sentía en el abdomen.







