Mundo de ficçãoIniciar sessão—Ve a dormir —ordené, mirándola con frialdad.
Debía de entender que no quería nada con ella. Inés sonrió de lado y tocó mis labios con un dedo.
—Te ves encantador cuando te enojas —murmuró, mordiéndose el labio inferior.
Estaba usando todas las tácticas con las que una mujer vuelve loco a un hombre. Y para no caer en la tentación, era mejor alejarse de ella.
Me moví deprisa hacia la alacena y saqué un envase de lech







