Alessandro, congelado ante lo que veía, algo que le rememoraba la peor experiencia de su vida, una que había pasado apenas unos meses atrás y que había tenido que reprimir porque nadie debía saber que su amada esposa estaba muerta, comenzó a sentir cómo su herida se abría sin que él pudiera hacer nada por detenerlo.
—¿Alessandro? —preguntó Alessio, que había subido detrás de su hermano porque, ahora que su principal problema estaba resuelto, podía darse cuenta de que era una tontería estar dist