—¿Estás seguro de que todo va a estar bien? —preguntó Roberta, luego de haber escuchado de su padre que Alessandro lo había contactado para preguntar por los niños, y también por ella.
—Eso fue lo que prometió —informó el mayor y la joven solo suspiró.
—¿Por qué no me llamó a mí? —preguntó la chica, casi más para ella que para el hombre que había alcanzado a escuchar las lamentaciones de su hija.
—Supongo que estará avergonzado por su actitud —declaró Roberto y Roberta solo frunció el entrecejo