—¿De verdad te vas a poner del lado de ella? —preguntó Rebecca y Roberto asintió, recordándole que ya se lo había advertido—. Pero ella es una impostora.
—No —respondió el hombre, con calma—. Ella esa la madre de esos niños, la verdadera, así que no te los puedes llevar, porque, si continúas intentándolo, llamaré a la policía.
—No me puedes hacer esto, papá —farfulló furiosa la joven—, no me hagas enojar, por favor, porque no me quiero olvidar de que eres mi padre o de que ella es mi hermana y