Subir al autobús fue difícil para ella, porque una parte de ella continuaba suplicando porque regresara a esa casa y pidiera una oportunidad para ser alguien diferente y, de esa manera, quedarse cerca de Estrella, la pequeña niña que no podía sacarse de la cabeza y que, sabrá el cielo, si alguna vez podría sacarse del corazón.
Sin embargo, una vez en él, volvió a ser como había sido el taxi, cada metro lejos de esa ciudad se sentía como que recuperaba una parte de sí misma y se olvidaba de esa